sábado, 16 de febrero de 2013

¿QUÉ MISIÓN TIENE UNA HERMANDAD?


Desde hace mucho tiempo me hago una pregunta

¿Cuál es la misión de una Hermandad? ¿Sacar imágenes a la calle? ¿Tener la mejor cofradía desfilando con su patrimonio? ¿La semana de Semana Santa, como las palabras bien indican?

Al principio de cada creación de una hermandad, nacían con personas que se agrupaban, que estaban en el mismo entorno de trabajo, profesión o amistad, todas ellas movidas por la misma devoción religiosa.

Todo esto en los últimos años, aquella sociedad que subsistía condicionada por ese fervor religioso, se fue transformando hasta lo que es hoy en nuestros días, un “sin saber”.

La situación social que atravesamos demanda una actitud formativa en la fe, porque todo esto conlleva a una sencilla pregunta, ¿cuál es el fundamento que determina hoy a un buen número de cofrades a integrarse a la plantilla de una Hermandad?

No se puede olvidar que el impulso del culto público de las imágenes sea una de las finalidades de cada cofradía, como lo es también la bolsa de caridad, que en todas, me supongo, hay de cara al más necesitado, por solidaridad hacia aquellas personas que no pueden o no tienen medios por causas de la vida. Pero todo esto no es bastante, no solo es cometido de una Hermandad el culto a las imágenes y la caridad, aunque tienen su total importancia, pero el otro tema importantísimo es el de apostar por llevar un trabajo de evangelización entre los miembros cofrades. Hay que estimular ese espíritu cristiano que el COFRADE lleva dentro, aunque alguno lo debe de tener dormido, porque ese será el futuro evangelizador. Se puede dar caridad espiritual sin ser material, que en estos tiempos que corren es lo más necesario entre los hermanos. Sabemos que muchas personas carecen de la formación entorno a la fe, y muchos de ellos se acercan a las hermandades con el único estímulo de salir de nazarenos en fila o cargando los pasos.

Habría que explicarles lo que significa integrarse a una Hermandad, de las disposiciones y propósitos que ello conlleva, de la formación que pueden recibir y que ellos al mismo tiempo sepan transmitir al que viene detrás. Es como el domino, si una pieza falla, el resto no caerá. Esto debe pasar de unos a otros, siempre pensando en el bien de la Hermandad.

De todos es sabido que vivimos en una sociedad que no sabe donde esta el este y el oeste del orden moral, y siempre anda de un lado para otro sin saber el fin que quiere. Todos estamos entusiasmados con nuestras Hermandades, pero por eso precisamente debemos pedirles más, porque la iglesia tiene puesta la esperanza en ellas.

Así que debemos empezar una tarea para intentar inculcar todo esto en lo que se refiere a HERMANDAD, será el primer paso para poder realizarla, porque todo tiene un principio, y “el principio es ya la mitad del todo”.

La Hermandad debe ser un elemento fundamental de evangelización, como lo es una parroquia y sus asociaciones de fieles, en lo que también es una la Hermandad.

Por eso, todas las Hermandades y Cofradías que se fueron fundando, empezaron como asociación de fieles, y a la hora de ubicarse en cualquier parroquia o iglesia tuvieron que hacer sus trámites con el sacerdote, elaborar un censo con al menos unas 100 personas, más o menos, con sus datos necesarios, un plan de formación cristiana, las actividades de la asociación y las obras asistenciales y de caridad de este colectivo. Todo ello según los criterios pastorales, formativos y de caridad. También se tiene que tener el proyecto de reglas y estatutos que regirán esa asociación, que en un futuro será Hermandad, no solo para sacar los pasos a la calle, sino que serán más alicientes los que puedan motivar al cofrade tanto en trabajo a la Hermandad como de enriquecerse de la fe cristiana que le pueda aportar las vivencias y formaciones necesarias.

Esto solo puede llevarse a cabo con el COMPROMISO de los hermanos y de los que rigen la Hermandad, siempre y cuando actúen con la fe por delante y preocupándose por los problemas de la sociedad actual y sobre todo del mismo hermano que está en esa Hermandad y que apenas colabora con ella.

La buena acción social de las Hermandades, y sobre todo del cofrade, es saber o tener conocimiento en esta materia, ya que también es pobreza la ignorancia y el no saber. Muchas veces no hace falta el dinero para poder hacer una obra de asistencia social, sino el compromiso de las personas que puedan ayudar a otras, solo con el hecho de dar un poco de tu tiempo al que más lo necesita.

Se debe tener una estructura preparada para poder responder a todo aquello que se sale fuera de los ámbitos normales de lo que es dar caridad. Tanto espiritual como asistencial. A veces es más importante la espiritual que la asistencial, por el hecho de que si una persona se va preparando espiritualmente, será más fácil llevar otras tareas encomendadas y enseñarlas.

Normalmente se cae en el error de querer justificar a una hermandad por su labor social, aunque todo tiene que ver, ya que el culto a sus imágenes y la unidad de la Hermandad debe ser un principio en todas aquellas que quieran llevar el fin a buen puerto. Pensando que la raíz para que todo vaya bien, empieza primero por el trabajo de la junta de gobierno y el COMPROMISO de los hermanos cofrades para esos fines en los cuales se involucra nuestra Hermandad y que en un principio debieron explicarle.


Extraído de textos de  ABC

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