Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros”
sábado, 14 de junio de 2014
REFLEXION
Porque en el amor que os tengáis reconocerán todos que
sois discípulos míos. Juan 13, 34-35
El amor es el mayor de los mandamientos
Poseer amor es saber soportar, es ser bondadoso, es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta. Es no enojarse ni guardar rencor. Es no alegrarse de las injusticias sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo. Corintios 13, 4-7
“Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios. Y todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios mandó al mundo a su Hijo único, para que tengamos vida por medio de Él”. Juan 4, 7-9
Este es mi mandamiento: Que se amen unos a otros como yo los he amado. El amor más grande que uno puede tener es dar la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Juan 15, 12-14
Incluye el amor al prójimo
El amor es el mayor de los mandamientos
Poseer amor es saber soportar, es ser bondadoso, es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta. Es no enojarse ni guardar rencor. Es no alegrarse de las injusticias sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo. Corintios 13, 4-7
“Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios. Y todo el que ama es hijo de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios mandó al mundo a su Hijo único, para que tengamos vida por medio de Él”. Juan 4, 7-9
Este es mi mandamiento: Que se amen unos a otros como yo los he amado. El amor más grande que uno puede tener es dar la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Juan 15, 12-14
Incluye el amor al prójimo
“Si alguno dice: «Yo amo a Dios», y
odia a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano a quien ve,
no puede amar a Dios a quien no ve. Y nosotros hemos recibido de él este
mandato: Que el que ama a Dios, ame también a su hermano.” Juan 4, 20-21
“Llénenme de alegría teniendo unos mismos sentimientos, compartiendo un mismo amor, viviendo en armonía y sintiendo lo mismo. No hagan nada por rivalidad o por vanagloria; sean por el contrario, humildes, y consideren a los demás superiores a ustedes mismos. Que no busque cada uno su propio interés, sino el de los demás. Tengan, pues, los sentimientos que corresponden a quienes están unidos a Cristo Jesús.” Filipenses 2, 2-5
Exigencias del amor cristiano
“Llénenme de alegría teniendo unos mismos sentimientos, compartiendo un mismo amor, viviendo en armonía y sintiendo lo mismo. No hagan nada por rivalidad o por vanagloria; sean por el contrario, humildes, y consideren a los demás superiores a ustedes mismos. Que no busque cada uno su propio interés, sino el de los demás. Tengan, pues, los sentimientos que corresponden a quienes están unidos a Cristo Jesús.” Filipenses 2, 2-5
Exigencias del amor cristiano
“Han oído que se dijo: Ojo por ojo y
diente por diente. Pero yo les digo que no enfrenten al que les hace mal; al
contrario, a quien te abofetea en la mejilla derecha, preséntale también la
otra; al que te demande para quitarte la túnica, dale también el manto; y al
que te pida que lo acompañes mil pasos, ve con él dos mil. Da a quien te pida,
y no des la espalda al que te pide prestado.” Mateo 5, 38-42
“Han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen. Así serán dignos hijos de su Padre del cielo, que hace salir el sol sobre buenos y malos, y manda la lluvia sobre justos e injustos. Porque, si aman a quienes los aman, ¿Qué recompensa merecen? ¿No hacen también eso los que recaudan impuestos para Roma? Y si saludan sólo a sus hermanos ¿Qué hacen demás? ¿No hacen lo mismo los paganos? Ustedes sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto.” Mateo 5, 43-48
“No murmuréis entre vosotros” Juan 6, 43
“No habléis mal unos de otros, hermanos. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la Ley y juzga a la Ley; Y si juzgas a la Ley ya no eres un cumplidor de la Ley sino un juez. Uno solo es legislador y juez, el que puede salvar o perder. En cambio tú, ¿quién eres para juzgar al prójimo?” Santiago 4, 11-12
Llamados a la compasión
“Han oído que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen. Así serán dignos hijos de su Padre del cielo, que hace salir el sol sobre buenos y malos, y manda la lluvia sobre justos e injustos. Porque, si aman a quienes los aman, ¿Qué recompensa merecen? ¿No hacen también eso los que recaudan impuestos para Roma? Y si saludan sólo a sus hermanos ¿Qué hacen demás? ¿No hacen lo mismo los paganos? Ustedes sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto.” Mateo 5, 43-48
“No murmuréis entre vosotros” Juan 6, 43
“No habléis mal unos de otros, hermanos. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la Ley y juzga a la Ley; Y si juzgas a la Ley ya no eres un cumplidor de la Ley sino un juez. Uno solo es legislador y juez, el que puede salvar o perder. En cambio tú, ¿quién eres para juzgar al prójimo?” Santiago 4, 11-12
Llamados a la compasión
“¡Ay de vosotros, escribas y
fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino,
y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe!
Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías
ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello!”
Mateo 23, 23-24
Mateo 23, 23-24
“Sed compasivos como vuestro Padre
es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y nos seréis condenados;
perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada,
remecida, rebosante podrá en el alba de vuestros vestidos. Porque con la medida
con que midas se os medirá.
Lucas 6, 36-38
Lucas 6, 36-38
“Hijo, no prives al pobre del
sustento, ni des largas a los que te piden con ojos suplicantes. No hagas
sufrir al hambriento, ni exasperes al que vive en la miseria. No te ensañes con
el corazón desesperado, ni retrases la ayuda al mendigo. No rechaces la suplica
del atribulado ni vuelvas la espalda al pobre. No apartes la mirada del
necesitado, ni le des ocasión de maldecirte. Porque si te maldice lleno de
amargura, su Creador escuchará su imprecación.”
Eclesiástico 4, 1-6
Corrección fraterna
Eclesiástico 4, 1-6
Corrección fraterna
“Si tu hermano te ofende, ve y
llámale la atención a solas. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano. Si no
te hace caso, toma contigo uno o dos, para que cualquier asunto se resuelva en
presencia de dos o tres testigos. Si no les hace caso a ellos, díselo a la
comunidad; y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un
pagano”. Mateo 18, 15-17
El amor fundamento de vida
El amor fundamento de vida
“Si nos amamos unos a otros, Dios
vive en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a ser total”. Juan
4, 12
“Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?» Él le dijo: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” Mateo 22, 36-39
“En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo todo el que no obra la justicia no es de Dios, y quien no ama a su hermano, tampoco.”
1ª Juan 3,10
“Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?» Él le dijo: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” Mateo 22, 36-39
“En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo todo el que no obra la justicia no es de Dios, y quien no ama a su hermano, tampoco.”
1ª Juan 3,10
“Que Cristo viva en sus corazones
por la fe. Que el amor sea el fundamento de sus vidas, y así puedan comprender
con todo el pueblo santo cuán ancho, largo, profundo y alto es el amor de
Cristo”. Efesios 3, 16-18
REFLEXION
"Una cosa yo he aprendido en la vida al caminar. No puedo ganarle a Dios, cuando se trata de dar, por más que quiero yo darle, siempre me gana Él a mí. Porque me devuelve más de lo que yo le di. Si doy, no es porque tengo; más bien tengo porque doy. Y cuando Dios me pide, es que Él me quiere dar y cuando mi Dios me da, es que quiere pedir.
Si tú quieres, haz el intento y comienza a dar hoy. Verás que en poco tiempo tú también podrás decir: Una cosa yo he aprendido en la vida al caminar, no puedo dar más que Dios me dio.”
REFLEXION
"Una cosa yo he aprendido en la vida al caminar. No puedo ganarle a Dios, cuando se trata de dar, por más que quiero yo darle, siempre me gana Él a mí. Porque me devuelve más de lo que yo le di. Si doy, no es porque tengo; más bien tengo porque doy. Y cuando Dios me pide, es que Él me quiere dar y cuando mi Dios me da, es que quiere pedir.
Si tú quieres, haz el intento y comienza a dar hoy. Verás que en poco tiempo tú también podrás decir: Una cosa yo he aprendido en la vida al caminar, no puedo dar más que Dios me dio.”
Historia de la Solemnidad del Corpus Christi
A finales del siglo XIII surgió en Lieja, Bélgica, un Movimiento Eucarístico cuyo centro fue la Abadía de Cornillón fundada en 1124 por el Obispo Albero de Lieja. Este movimiento dio origen a varias costumbres eucarísticas, como por ejemplo la Exposición y Bendición con el Santísimo Sacramento, el uso de las campanillas durante la elevación en la Misa y la fiesta del Corpus Christi.
Santa Juliana de Mont Cornillón, por aquellos años priora de la Abadía, fue la enviada de Dios para propiciar esta Fiesta. La santa nace en Retines cerca de Liège, Bélgica en 1193. Quedó huérfana muy pequeña y fue educada por las monjas Agustinas en Mont Cornillon. Cuando creció, hizo su profesión religiosa y más tarde fue superiora de su comunidad. Murió el 5 de abril de 1258, en la casa de las monjas Cistercienses en Fosses y fue enterrada en Villiers.Desde joven, Santa Juliana tuvo una gran veneración al Santísimo Sacramento. Y siempre anhelaba que se tuviera una fiesta especial en su honor. Este deseo se dice haber intensificado por una visión que tuvo de la Iglesia bajo la apariencia de luna llena con una mancha negra, que significaba la ausencia de esta solemnidad.
Juliana comunicó estas apariciones a Mons. Roberto de Thorete, el entonces obispo de Lieja, también al docto Dominico Hugh, más tarde cardenal legado de los Países Bajos y a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de Lieja, más tarde Papa Urbano IV.
El obispo Roberto se impresionó favorablemente y, como en ese tiempo los obispos tenían el derecho de ordenar fiestas para sus diócesis, invocó un sínodo en 1246 y ordenó que la celebración se tuviera el año entrante; al mismo tiempo el Papa ordenó, que un monje de nombre Juan escribiera el oficio para esa ocasión. El decreto está preservado en Binterim (Denkwürdigkeiten, V.I. 276), junto con algunas partes del oficio.
Mons. Roberto no vivió para ver la realización de su orden, ya que murió el 16 de octubre de 1246, pero la fiesta se celebró por primera vez al año siguiente el jueves posterior a la fiesta de la Santísima Trinidad. Más tarde un obispo alemán conoció la costumbre y la extendió por toda la actual Alemania.
El Papa Urbano IV, por aquél entonces, tenía la corte en Orvieto, un poco al norte de Roma. Muy cerca de esta localidad se encuentra Bolsena, donde en 1263 o 1264 se produjo el Milagro de Bolsena: un sacerdote que celebraba la Santa Misa tuvo dudas de que la Consagración fuera algo real. Al momento de partir la Sagrada Forma, vio salir de ella sangre de la que se fue empapando en seguida el corporal. La venerada reliquia fue llevada en procesión a Orvieto el 19 junio de 1264. Hoy se conservan los corporales -donde se apoya el cáliz y la patena durante la Misa- en Orvieto, y también se puede ver la piedra del altar en Bolsena, manchada de sangre.
El Santo Padre movido por el prodigio, y a petición de varios obispos, hace que se extienda la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia por medio de la bula "Transiturus" del 8 septiembre del mismo año, fijándola para el jueves después de la octava de Pentecostés y otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la Santa Misa y al oficio.
Luego, según algunos biógrafos, el Papa Urbano IV encargó un oficio -la liturgia de las horas- a San Buenaventura y a Santo Tomás de Aquino; cuando el Pontífice comenzó a leer en voz alta el oficio hecho por Santo Tomás, San Buenaventura fue rompiendo el suyo en pedazos.
La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y, en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta. En 1317 se promulga una recopilación de leyes -por Juan XXII- y así se extiende la fiesta a toda la Iglesia.
Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV, y se hicieron bastante comunes a partir del siglo XIV.
La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.
En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.
Finalmente, el Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad; y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
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